Tenía ideas preconcebidas de cómo iba a ser ver la película en el cine. Que si iba ser lenta, nada interesante o quizás hasta nada espectacular. No podía estar más lejos de la verdad… Y es que Kubrick hace una fusión exquisita de imágenes con música y sonidos. No tan solo te sientes como si fueras un astronauta más, pero cada encuadre, vista y detalle te hacen cuestionar lo que ves y levantando muchas preguntas. Preguntas que son respondidas de cierta manera si solo sigues viendo y más allá de eso sientes la experiencia. Esto ocurre especialmente en la secuencia inicial de El Amanecer del Hombre y con la secuencia de Stargate donde el Dr. Bowman tiene un viaje interdimensional que deja a cualquiera grandemente confundido e intrigado.
Para mí además de toda la temática espacial, en mi opinión, siento que la película también explora la evolución de las relaciones humanas. De ser homosapiens descubriendo defenderse ellos mismos al ser humano trivial que va en un viaje a la luna como si fuera algo de rutina, a dos astronautas desasociados de sus emociones y compromisos personales con el enfoque de cumplir su misión, su objetivo. No vi este planteamiento en diferentes artículos que leí luego de ver la película, pero quizás alguien también piensa como yo. Hey, eso es lo maravilloso del cine, todos tenemos una experiencia diferente.
Por último el ver el diseño de las naves, los avances tecnológicos hipotéticos de Kubrick y el autor Arthur C. Clarke despertaron en mi mente momentos de asombro y completa atención. El hecho de que esas secuencias de las naves en el espacio se vean tan reales me vuela la cabeza. Porque eleva el cine y la imaginación a un nivel inverosímil. Sabiendo que esto fue hecho en los 1960s es un hito para la vanguardia cinematográfica. Todos debemos pensar como Kubrick. Como él, deberíamos usar nuestra pasión por nuestras obsesiones y dejar que sea el motor que nos lleve a completar nuestras preciadas metas y proyectos en la vida. No debemos llegar al nivel de perfeccionismo de Kubrick, aunque quizás algunos nos aventuremos en ese camino. Pero no muchos lo toleran. No obstante, es una ética de trabajo que todos los que vieron la película conmigo (shout a Gaby, mi novia) esa noche de enero, pueden apreciar.

